ENTORNOS VIRTUALES PARA EL APRENDIZAJE: EN BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA EDUCATIVA

LA EDUCACIÓN VIRTUAL

La era digital ha sido un parteaguas en muchas de las dimensiones de nuestra vida cotidiana. Con el acelerado progreso de la ciencia y la tecnología, las sociedades de la información y del conocimiento se han visto en una enorme serie de cambios y transformaciones respecto a uno de los derechos fundamentales para todo ser humano: la educación (Martínez, Mena, Mercado, Partida y Pérez, 2018).

La educación de este siglo XXI ya no es exclusiva ni tiene como única base una experiencia presencial que requiera forzosamente la sincronía en tiempo y espacio dentro de una misma aula de los diversos actores y agentes educativos. Hoy más que nunca, reforzado por la reciente pandemia de Covid-19, la educación virtual ha surgido como una atractiva alternativa para dar cabida a la educación de miles de millones de personas mediante un eje clave que le da vida y la caracteriza: la flexibilidad. Flexibilidad en diversos aspectos tales como los costos, los tiempos y, sobre todo, la espacialidad, estos elementos son clave y han dado a la educación virtual, a día de hoy, un exponencial aumento en la oferta y la demanda por parte de esta “nueva” modalidad educativa. 

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas. Dada la reciente y abrupta incorporación de esta modalidad a los procesos de enseñanza-aprendizaje de una gran cantidad de educandos y educadores—incluyendo, también, a los protagonistas de la administración educativa—la calidad en la educación aún sigue siendo tema de debate por motivo de la inestabilidad y prejuicios respecto a su verdadera efectividad en comparación a una modalidad presencial tradicional.

Por todo lo anterior, en este blog, se hablará sobre los principales criterios que todo profesional de la educación deberá tomar en cuenta para garantizar una mayor probabilidad de éxito en la calidad de su praxis dentro de un Entorno Virtual para el Aprendizaje (EVA).

CALIDAD EDUCATIVA: UNA NECESIDAD IMPERANTE PARA TODAS Y TODOS

La calidad en la educación es algo indispensable para mejorar la generación de aprendizajes significativos en las estructuras cognitivas de los estudiantes. Este concepto, acuñado por Demming (1989, citado por Marúm, 2011) como un indicador de buenas actuaciones organizacionales en el ámbito empresarial o de negocios, ha sido fundamental en el actuar educativo de las diversas instituciones y personas cuyo objeto social se centra en los servicios de enseñanza, tanto formales como no formales, de cualquier nivel, tipo y modalidad educativa (p. 51). Para el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación [INEE] (2019), una educación de calidad “implica garantizar al menos tres condiciones: acceso a la educación, permanencia en la escuela y logros óptimos de aprendizajes, es decir, relevantes, útiles y significativos para la vida de la población en general”. Lo anterior, sin embargo, tiene ciertas diferencias cuando se habla de educación virtual.

Tal y como lo señala Moreno (2007), toda acción y práctica educativa debe tener un marco general que sustente su calidad durante todo el proceso; pese a ello, cada nivel y modalidad exigirá particularidades muy específicas dependiendo de las características de los mismos (p. 20). Con esto, la definición del INEE—centrada en la educación presencial—comienza a cobrar más sentido y es de ella de donde se desprenden tres conceptos clave de la calidad educativa general: la accesibilidad, la permanencia y la relevancia. Este concepto de calidad implica abarcar el derecho humano a la educación; sin embargo, retomando a las contribuciones de Moreno (2007), la educación virtual, desarrollada a través de un Entorno Virtual para el Aprendizaje, poseerá, también, una serie de características o criterios a considerar para pensar en una verdadera calidad educativa bajo esta modalidad no escolarizada. Algunos de estos criterios esenciales para mejorar la calidad en los procesos de enseñanza-aprendizaje a través de un EVA, clasificados según su nivel y grado de alcance, son (Belloch, 2013):

     1. Calidad técnica: Se refiere a todos los elementos relacionados con el funcionamiento de la infraestructura tecnológica de la plataforma o Learning Management System (LMS). Algunos aspectos a considerar en la calidad técnica son:

o Accesibilidad y complejidad de la plataforma;
o Costos de acceso y mantenimiento;
o Facilidad de navegación entre los distintos componentes del curso;

     2. Calidad organizativa: Implica la adecuada gestión de los diversos elementos relacionados con el curso. Entre algunos aspectos de la calidad organizativa, se encuentran:

o Implementación de diversos recursos multimedia que atiendan a los diferentes canales sensoriales del educando;
o Organización intuitiva de los elementos del curso;
o Capacidad para monitorear el progreso de los estudiantes.

     3. Calidad comunicacional: Aquí se comprenden todos los medios mediante los cuales los involucrados en el proceso de enseñanza-aprendizaje, dada la distancia física que los separa, pueden establecer un diálogo. Entre las herramientas más importantes, se encuentran:

o Foros de discusión;
o Correos electrónicos institucionales y mensajería interna;
o Secciones de avisos;
o Plataformas para llamadas o videoconferencias.

     4. Calidad didáctica: Propia de todo proceso de enseñanza-aprendizaje, aquí se engloban todos los aspectos vinculados estrechamente a la impartición o didáctica del curso en sí. En este criterio de calidad, se toman en cuenta aspectos como:

o Objetivos, propósitos o competencias educativas;
o Metodología o paradigma (p. ej. conductista, constructivista, etc.);
o Estrategias, técnicas y actividades;
o Evaluación de los aprendizajes;
o Claridad de las secuencias didácticas;
o Entre muchísimos otros aspectos.

     5. Calidad evaluativa: La evaluación de los aprendizajes es algo crucial para la enseñanza; sin embargo, también se debe de considerar la evaluación de todos los puntos anteriormente mencionados como filtro y manera de verificar la efectividad de los elementos de calidad incorporados en los EVAs. Por ello, la calidad sobre cómo se evalúan estos 4 puntos será crucial para garantizar la calidad propuesta en la educación virtual.

Son estos cinco criterios los que, bajo la perspectiva de muchos especialistas en educación, aunque bajo diferentes denominaciones según cada autor, se consideran como esenciales a la hora de pensar en una calidad educativa bajo un esquema o modalidad de educación virtual.

CONCLUSIONES Y COMENTARIOS FINALES

Sin duda alguna, vivimos en una época donde la tecnología y lo digital ya no es un lujo, sino una necesidad. La educación, una actividad con miles de años de historia, es uno de los aspectos que más se ha visto transformado con esta revolución tecnológica de finales del siglo XX y, sobre todo, de lo que va de este siglo XXI.

La educación virtual es, ahora, una realidad. Desarrollada ya no en aulas físicas, sino en Entornos Virtuales para el Aprendizaje, este tipo o modalidad educativa ha cobrado mucha importancia por las grandes ventajas en flexibilidad que esta ofrece: ventajas que no se verían claramente sino hasta la muy lamentable, pero, a la vez, provechosa, pandemia por el virus del SARS-CoV-2.


El reciente auge y aumento en la oferta y demanda de este tipo de modalidad ha generado diversas opiniones en la sociedad; esto, ya que, tras un periodo muy corto de tiempo, la modalidad virtual ha tenido que adaptarse e irse desarrollando mediante nuevas estrategias que permitan asemejar su efectividad con la de una modalidad presencial.   

En la actualidad, la educación virtual ha sido muy estudiada con tal de equiparar, y hasta mejorar, su efectividad en los aprendizajes de los estudiantes respecto a una clásica modalidad presencial. Con el paso del tiempo, cada vez existen más criterios de calidad que permiten aumentar las probabilidades de éxito en la calidad de esta modalidad a distancia. Ya no solo basta con la calidad educativa tradicional; implica ir más allá para atender las particularidades que ofrece esta modalidad educativa. 

Es de grandísima relevancia que, como se abordó al inicio de este blog, los educadores y encargados de la educación sean conscientes de los aspectos mínimos necesarios para atender de una manera adecuada los EVAs. Solo así, con el pasar de los años, podrá pensarse en una verdadera y efectiva calidad educativa en la virtualidad.

¡Muchísimas gracias por haber llegado hasta aquí! ¿Y ustedes, qué opinan acerca de los criterios de calidad para los EVAs? ¿Tienen alguno otro por compartir? ¡Quedo atento a todos sus comentarios!

"Enseñar en la era de Internet significa que debemos enseñar las habilidades de mañana desde hoy"- Jennifer Fleming

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Belloch, C. (2013). Criterios de calidad de los EVA. Recuperado de: https://www.uv.es/bellochc/pedagogia/EVA3.wiki?7  

Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación [INEE]. (2019). Derecho a una educación de calidad. Recuperado de: https://www.inee.edu.mx/medios/informe2019/stage_01/tem_03.html#:~:text=Una%20educaci%C3%B3n%20de%20calidad%20para%20todos%20implica%20garantizar%20al%20menos,de%20la%20poblaci%C3%B3n%20en%20general. 

Martínez, M., Mena, E., Mercado, P., Partida, J. A. y Pérez, R. (2018). La sociedad del conocimiento y la sociedad de la información como la piedra angular en la innovación tecnológica educativa. Revisa Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo, 8(16). Recuperado de: https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2007-74672018000100847  

Marúm, E. (2011). Calidad en el servicio en la educación a distancia: una perspectiva desde México. Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, 14(2), 49-62. Recuperado de: https://www.redalyc.org/pdf/3314/331427215003.pdf 

Moreno, M. (2007). La calidad de la educación a distancia en ambientes virtuales. Apertura, 7(6), 19-31. Recuperado de: https://www.redalyc.org/pdf/688/68800603.pdf 

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